Hiato

Cuando una sílaba terminada en vocal no forma sinalefa con la vocal de la siguiente palabra decimos que se produce un hiato. Ejemplo:

La única verdad es el amor;
el resto es un error.

Jesús María Bustelo Acevedo

En el primer verso de este pareado vemos como el artículo la no forma sinalefa con la primera sílaba de la palabra siguiente, a pesar de que ésta comienza con vocal. Se produce por lo tanto un hiato: es una exigencia ineludible para que el verso conserve sus once sílabas. A pesar de que el otro verso tiene sólo siete, es una convención aceptada comúnmente el que los versos de once y siete sílabas se suceden con una armonía inapreciable en una sucesión de versos de diez y siete sílabas. En realidad esto es algo tan aprendido como pudiera haber sido lo contrario, pero eso sería entrar en el terreno de la elucubración y la controversia.

Por el contrario, sucede que cuando dos vocales pertenecientes a sílabas distintas se fusionan constituyendo un falso diptongo, esto da lugar a la llamada sinéresis. Por ejemplo:

La casa de la tía Gancho
fama tenía merecida
por su tonono, sus callos
y soldados de Pavía;
pero lo que más llamaba
los devotos a la ermita
eran María de las Nieves
y Asunción, las dos chiquillas...

Manuel María de Santa Ana y Rodríguez

En estos versos del poeta sevillano Manuel María de Santa Ana se observan tres sinéresis en el primero (tía), segundo (tenía) y séptimo verso (María). Es común en la poesía andaluza este tipo de falsos diptongos, que a menudo pueden escucharse en el habla cotidiana. No hay que prestar oído a las voces ignorantes que en foros improvisados censuran este tipo de licencias.

Finalmente, la licencia llamada "diéresis" consiste en convertir un diptongo en dos sílabas. Se trata de un recurso muy cultivado en la poesía culterana. Aquí vemos dos ejemplos en estos versos de Góngora, donde el poeta añade una sílaba a las palabras "diamante" e "ingeniosamente" al romper el diptongo que constituyen las vocales subrayadas:

Prisión del nácar era, articulado,
de mi firmeza un émulo luciente,
un dïamante, ingenïosamente
en oro también él aprisionado...

Luis de Góngora

Más información: Rincón Castellano

1 comentario:

  1. Las sinéresis no son aceptadas en los sonetos, sobre todo cuando van a concurso con Jurado.

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